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Clasificaciones posibles de hombre lobo

Se puede elaborar cualquier clasificación para enlistar las diferentes clases de hombre lobo que ha habido o hay. Desde las consideraciones acerca de cómo se contrajo la maldición hasta la forma en que por lo común, mueren.

Hemos optado por tener en cuenta la época, la procedencia y en algunos casos los patrones de conducta, que no son idénticos para todos.

Dependiendo de estos factores hay diferencias, sutiles a veces, otras muy marcadas, que nos pueden servir para englobar en una especie de universo lupino a los distintos prototipos.

No se trata de desarrollar un catálogo escolástico de ellos. Sino el de hacer una suerte de repaso de los distintos modelos que se han conocido a lo largo de la historia.

A veces la lista u ordenación parecerá arbitraria. Y ciertamente lo será.

El hombre lobo grecolatino o de la antigüedad

Podemos incluir aquí a Licaón y a toda su descendencia. La estirpe fundadora por así decirlo. La conexión más inmediata entre el aspecto lobuno y nuestra conciencia más primitiva.

Tal vez la especie más vil de todas las que han existido, pues fue producto de un castigo divino ante las prácticas más abominables que pueda cometer un ser humano: la antropofagia a ultranza.

Hombres lobo escandinavos

Con ciertas diferencias respecto del mundo clásico, la otra  fuente de mitos la constituyen las fuentes nórdicas.

Por decirlo de algún modo: Odín era un gran transformista. Podía hacerlo en ave, pez, animal salvaje mamífero o serpiente.

Por lo tanto, la metamorfosis del hombre en animales es inherente a la mitología escandinava.

Conviene aclarar que las transformaciones no se aplicaban en forma exclusiva a los cambios de hombres en lobos, esto resulta claro de las sagas irlandesas.

Las mutaciones abarcaban osos, jabalíes, cerdos, morsas, ballenas, etc.

Odín contaba con una escolta numerosa de guerreros sanguinarios, quienes solían llevar puesta una piel de oso o de lobo. Gruñían y aullaban como tales.

Eran insensibles al dolor y extremadamente crueles, matando sin compasión a sus rivales y con una violencia desmesurada. Gustaban de deambular de noche por los bosques.

Estos guerreros fueron proscritos por el rey de Noruega en el año 1015.

No faltará quien acote que su supuesta “mutación” era bastante pedestre, por no decir que casi inexistente. Pero el terror que provocaba su aspecto animalesco les daba ventaja en las contiendas.

Hombre lobo medieval

Prácticamente podríamos llamarlo el espécimen por excelencia. El que ha transmitido una serie de características a la posteridad que sobreviven hasta nuestros días.

El hombre lobo al que en verdad se le atribuyen dotes para la transformación genuina y a todo trance. Sembrando terror entre los habitantes al grado de mantenerlos encerrados en sus casas.

En este período se volvieron tan habituales que era como tenerlos en la familia, aunque suene a sarcasmo.

En ninguna época, antes o después, se presentaron tantos casos ni denuncias de ataque de estos seres considerados parientes directos de Lucifer.

Aldeanos, niños, clérigos, mujeres y escribientes fueron sus víctimas. Su nómina de supliciados fue casi interminable.

El hombre lobo pasó a ser símbolo del mal, vinculado con la noche y la oscuridad. Rodeado de un halo de misterio.

Lobizones y Saludadores

En la Península Ibérica, una de las creencias más arraigadas con respecto a los hombres lobo, es la que hace víctima desdichada al séptimo hijo de una serie ininterrumpida de varones.

Para que la fatalidad no se produzca, dicho descendiente ha de ser bautizado por uno de sus hermanos mayores, recibiendo el nombre de Antonio.

Se cree que tanto el séptimo como el noveno puede ser un lobizón (como se le llama al hombre lobo en tierras galaico portuguesas), o saludador (en el léxico de Galicia).

El lobizón se distingue del saludador porque éste último lleva grabadas debajo de la lengua, o en el paladar, determinadas señales como una cruz o la rueda de Santa Catalina.

El lobizón carecerá de ellas, pero habrá de evitar que su séptima hija o novena, de una cadena de mujeres, se convierta en bruja.

Según las leyendas gallegas, al llegar la noche, cuando es viernes, el lobizón sale al campo y una vez en él, se desnuda sobre un roble atando sus ropas en sus ramas.

Entonces se convierte en lobo para comenzar sus andanzas nocturnas, a lo largo de la cual recorrerá siete aldeas (una por cada hermano y otra para sí).

Se desprenderá en cada aldea de una de sus siete pieles con las que está recubierto, mientras va aullando amargamente, seguido por un séquito de perros.

Al amanecer recobrará su aspecto humano.

Hombres lobo buenos o simpáticos

Se debe aclarar que no todos los hombres lobo de la historia han sido considerados bestias sanguinarias que buscan matar y devorar a sus víctimas.

Hay también los que son bondadosos. Aquí están incluidos aquellos licántropos y hombres lobo que no tenían intención de dañar a nadie, ni a personas ni a animales. Avergonzados de su condición.

Su transformación se debe a algún hechizo, maldición o circunstancias ajenas a su voluntad.

Se transformaron de manera accidental, nunca pretendieron hacer ningún mal, no atacaban a ser humano alguno.

Vivían su estado como una desgracia puesto que su metamorfosis era un terrible sufrimiento. La padecían como una gran condena de los cielos pero en la tierra.

Se decía que estos lobos simpáticos no deshonraban su original naturaleza humana, y que estaban muy allegados a los hombres: detestaban su inhumana y terrible apariencia.

Hacían un intento por humillarse, disculpándose mediante lágrimas y zarpazos.

No atacaban a los animales a no ser que se vieran impelidos por el hambre. Y cuando mataban a algunos, procuraban buscarlo en lugares apartados de donde viven.

En algunas zonas de Rusia, existe una antigua leyenda referente a los wawkalaks, hombres que por una maldición han sido transformados en lobos pero son de condición mansa y buena.

Son tan buenos que de cuando en cuando, retornan a las casas de sus parientes quienes los alimentan y cuidan. Son muy pacíficos y en señal de agradecimiento, lamen con cariño las manos de sus benefactores.

Hombre lobo mexicano

Es el nahual. El hechicero o lobo tutelar de una persona. Podría incluirse dentro de los hombres lobo pacíficos por su conducta llena de mansedumbre, a no ser que se le agreda.

Aún hoy en día forma parte de los rituales brujeriles del mexicano, y es considerado como alguien sabio quien sólo procura el bienestar de aquel a quien protege.

Ha surgido una especie de sincretismo entre la tradición mexica y la fe católica, que la iglesia no ve con muy buenos ojos, pero que el pueblo ha incorporado a sus tradiciones.

La transformación en hombre lobo del nahual implica sentimientos puros de protección para con quien lo tiene como ángel protector.

Hombre lobo contemporáneo

Más emparentados con los psicóticos y psicópatas que con los genuinos hombres lobo, ni siquiera se los puede considerar licántropos en un sentido estricto.

Los psicóticos son personas que han perdido contacto con la realidad, experimentando un profundo proceso de despersonalización y sufriendo alucinaciones, a menudo provocadas por el alcohol y las drogas.

Actúan de acuerdo a la naturaleza que creen asumir cometiendo toda clase de actos censurables. Personas profundamente trastornadas en las que el canibalismo es una derivación de su padecimiento.

Este psicótico es el “licántropo” en términos psiquiátricos. No son responsables de sus actos.

Los psicópatas no sufren alucinaciones y están plenamente conscientes de sus actos, manteniéndose dentro de los límites de la realidad, pero dando rienda suelta a sus más abyectas y oscuras perversiones.

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Distintos tipos de hombres lobo
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Distintos tipos de hombres lobo
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Existe una gran cantidad de tipos de hombres lobos según su origen. Ingresa y enterate de los distintos tipos de hombres lobos que existen.
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