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Hombre lobo y nahual

Al abordar la cuestión del hombre lobo en América Latina, nos topamos con el obstáculo de que, salvo en México, no existen (ni existieron, hasta donde se sabe) lobos por estas latitudes.

El lobo gris mexicano es la única subespecie en Latinoamérica, y fue declarada extinta hasta que en los últimos años ha sido reintroducida en forma paulatina.

Llegó casi a la exterminación total a principios del siglo XIX por tratarse de animales indeseables que atacaban el ganado mayor y menor.

En el pasado esta raza abarcaba amplias zonas del territorio y, hoy se les considera los herederos de una tradición prehispánica: el nahual.

La palabra, de origen mexica o náhuatl, significa indistintamente, “aquello que es mi piel” o “brujo o hechicero”. Al que practica la brujería en México también se le conoce como chamán.

¿Qué tiene que ver el hombre lobo con el nahual? La metamorfosis de una persona. Tal es, quizá, la única similitud. Además, claro está, de la naturaleza lobuna.

Estamos ante un tipo de homo lupus distinto al europeo. En el viejo continente tenemos a una criatura con una alta propensión hacia el crimen, la sangre y el asesinato (por decir lo menos).

Mientras que en América nos encontramos con una especie más benigna y que despierta altas dosis de respeto, por no llamarle simpatía.

El nahual o hechicero puede metamorfosearse a voluntad en el animal de su preferencia. Puede ser el coyote, el jaguar, el águila o… el lobo.

Cada uno tenía ciertas virtudes y atributos que se acentuaban cuando el brujo se transformaba por el mero trámite de desprenderse de la piel humana, de despojarse de  esa membrana a veces estorbosa.

Los nahuales estaban protegidos por Tezcatlipoca, el dios de la guerra y los sacrificios.

Recordemos que en Arcadia (la antigua Grecia), Licaón, el primer hombre lobo realizaba ofrendas a los dioses del Olimpo para halagarlos, sacrificando inocentes.

En el México antiguo ocurría lo mismo: también había sacrificios humanos para ganarse el favor de los dioses. Sin embargo, había una diferencia importante.

La persona que iba a ser sacrificada tenía que mostrarse bien dispuesta a morir bajo el puñal de obsidiana. Para quien iba a dar su vida era un honor hacerlo en nombre de los dioses.

Más aún, si en el último minuto, una persona mostraba miedo de morir o siquiera un poco de resistencia, no se le sacrificaba pues era considerado como algo de mal agüero que podría molestar a los dioses.

Para los pueblos prehispánicos, y los mexicas en particular, el nahual sólo aparecía de noche.

La moralidad del hombre lobo-nahual

Los animales favoritos del nahual para transformarse eran el lobo y el coyote. El primero por considerarlo lleno de sabiduría y poder, y el segundo por su astucia; que aunque pudieran confundirse, son cosas distintas.

Luego de la llegada de los españoles a América, los nahuales fueron perseguidos y llevados ante la Inquisición. Para facilitar o justificar las cosas, Hernán  Cortés hizo correr rumores.

Bajo su tutela se comenzó a divulgar falsamente, que los nahuales convertidos en lobos, atacaban a las mujeres para comerse a sus bebés. Algo muy emparentado con el hombre lobo europeo.

En sus proclamas, Cortés sostenía que los nahuales eran bestias nocturnas, que mediante conjuros infernales llevaban a cabo hechizos para acabar con los hijos.

Para apoyar sus habladurías, el español llegó a afirmar, que algunos animales eran ultimados durante la noche por considerarlos de peligro.

Al amanecer, los cuerpos de dichos animales aparecían en forma humana, lo cual probaba que eran nahuales o brujos que rondaban las casas para hacer el mal.

Tal transformación no podía ser otra cosa más que  de Satanás y del infierno.

De esta manera se pretendía que los mexicas dedicados a las labores de agricultura, no colaborasen más con los nahuales y los consideraran enemigos y gente ruin.

El propósito era fomentar la animadversión de los habitantes hacia los nahuales, para que los vieran como unos indeseables sin escrúpulos. Cosa que no ocurrió.

Cuando un nahual era capturado por los soldados de Cortés, luchaba con furia hasta la muerte puesto que era preferible morir en la contienda que ser llevado ante la Inquisición.

Según el código de honor y conducta de los nahuales, éstos tenían ciertas reglas de oro éticas que eran sagradas y de estricta observancia. A saber:

° Un nahual honorable no responde con violencia salvo en caso de vida o muerte.

° Debe permanecer impávido, inalterable ante los insultos.

° Ayudar a todo aquel que lo necesita sin esperar nada a cambio.

° La intenciones son importantes, pero no basta y hay que perseverar en la acción.

° Se debe defender siempre la justicia pero sin afanes de venganza.

° Pugnar siempre por la paz.

Para un nahual era más importante el ser un árbol que daba frutos que uno proporcionando únicamente leña. Y entre ellos, los golpes de la vida eran muy importantes pues quitaban la soberbia.

La mutación del nahual en lobo

La consigna era: mitad hombre, mitad lobo. Algunos aseguraban que el nahual lograba una compenetración psíquica con el lobo, una identificación con su alma.

El proceso también involucraba ciertos actos previos. Como el desprenderse de ojos, brazos, piernas e incluso los intestinos.

Por ello, si alguien quería acabar con un hombre lobo-nahual, lo que tenía que hacer era descubrir el sitio donde tenía lugar la transformación. Si uno robaba las partes corporales de las que se había desprendido, podía acabar con él.

Otra creencia de su transfiguración, era que durante el proceso, el nahual dejaba el cuerpo en su casa mientras el alma vagaba a campo abierto en forma de lobo.

Para que nadie robara o siquiera llegase a tocar su cuerpo, antes de abandonarlo daba siete volteretas y así quedaba resguardado.

El nahual como criatura tutelar

El concepto de nahual, tenía y tiene otra acepción. Cada persona al nacer, tiene una figura animal que lo protege y lo guía. Procura su bien todo el tiempo.

La conexión entre persona y animal es totalmente espiritual. Es algo parecido al desdoblamiento que se llevaba a cabo en los hombres lobo de Europa. Un alter ego.

Es aquí donde se establece el vínculo más fuerte entre los dos, ya que aquellos que lograban compenetrarse tanto con su otro yo, lograban transformarse en él.

Con esta mutación, se lograba tener las cualidades del animal tutelar. Quien tenía como nahual a un lobo, conseguía tener su olfato, su oído y su visión.

Cuando se separaban, el nahual, aconsejaba a su protegido a través de los sueños. Procurando darle fuerzas, convirtiéndose en una especie de ángel de la guarda, tal y como se concibe en la fe católica.

La persona y su nahual están vinculados de por vida, si uno muere, el otro también.

Más allá de todas estas disquisiciones ─que acaso para algunos caigan en el marco de lo fantasioso en grado sumo─ toca decir que los nahuales fueron tratados exactamente igual como lo fueron brujas y brujos en Europa.

Con el mismo rigor, ceguera y falta de clemencia, fueron tratados como otros infortunados inocentes en la época medieval.

A pesar de todo, la tradición de los nahuales y sus poderes para transformarse pervivió.

Sin embargo, sus creencias fueron contaminadas por otras provenientes de Europa y en especial de la fe cristiana.

Hoy en día, los nahuales mexicanos creen que para convertirse en el nahual deseado, como el lobo, hay que saltar sobre una cruz de madera, o dormir profundamente tapado con la piel del animal.

Otros creen que es necesario untarse en el cuerpo cierto tipo de ungüentos. Tal cual se creía en la Europa de hace siglos.

Aun así, no a todos no está reservada la posibilidad de la transformación en lobo o lo que sea: Hay que ser un brujo con todas las de la ley.

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El hombre lobo en Mexico
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Cuando escuchamos la leyenda del hombre lobo, siempre la vemos muy lejana. Enterate de las raices latinoamericanas de esta leyenda.
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